Fases para financiar una Start up…

Las Start up suelen necesitar financiación para crecer y la primera fase, cuando solo existe una idea o un proyecto que todavía no ha visto la luz ni ha dado beneficios, se denomina “capital semilla” o “capital seed“.

En este momento, la vía que siguen los emprendedores es, además de los préstamos bancarios, la llamada “FFF” (acrónimo de “Family, Friends and Fools”) ya que se busca (y se suele encontrar!) capital en la familia o amigos, incluso con la entrada de “business angels”.

Una segunda fase, una vez la empresa está en marcha, el proyecto es ya real y ha empezado a obtener ingresos, se da con las conocidas como Series A y Series B, que tienen lugar para aumentar el capital de la empresa con la entrada de nuevos socios, cuyo objetivo es normalmente el retorno de su inversión. En este punto, los socios fundadores van a ver reducida su participación en la sociedad y comienza su dilución en la misma.

En las Series A la Start up se abre a otro tipo de inversores, ajenos al entorno familiar, a los círculos de confianza y a los “business angels”. En este momento, la empresa empieza a profesionalizarse y ya se han empezado a generar ingresos pero no beneficios. La cantidad que suele invertirse en la Serie A es de entre 1M€ y 5M€.

Una vez la empresa comienza a tener rentabilidad y el negocio ha comenzado a desarrollarse, la financiación se busca a través de una Serie B.

En este momento de la vida de la empresa, el objetivo es alcanzar el máximo crecimiento y expansión para generar o aumentar beneficios. Los inversores valoran la evolución de la Start  Up desde sus inicios, al equipo fundador, analizan a los competidores, la evolución de las ventas y distribución de los productos, los mercados de interés, así como los recursos de los que dispone la empresa. Se suelen invertir de 5M€ a 20M€.

La siguiente fase de financiación es la de las Series C, que es cuando se persigue un mayor desarrollo de la Start Up y la preparación para el “exit”: la adquisición o la salida a bolsa. La ronda de financiación en esta etapa es de a partir de los 20M€ en adelante, sin límite porque las empresas presentan un estado de crecimiento avanzado y generan grandes beneficios.

Si te encuentras en alguna de estas fases y quieres que te acompañemos, escríbenos a info@factotum.barcelona.

Zentangle® o la búsqueda de la paz interior…

Rick Roberts, instructor de yoga, y María Thomas, calígrafa, inventaron el método Zentangle cuando descubrieron que el acto de dibujar patrones abstractos con base en unas pocas reglas básicas era extremadamente meditativo.

Crearon la palabra zentangle, mezcla de meditación (zen) y enredar (en inglés, tangle), y la registraron en algunos países.

Como el mindfulness o colorear mandalas, crear zentangles es terapéutico porque favorece la creatividad, la diversión, la autoconfianza y la concentración mental, permite liberar el estrés, solucionar conflictos internos y externos, trabajar trastornos de atención y reflexionar.

Este método consiste en dibujar patrones abstractos (formas geométricas, curvas y líneas) de forma combinada y repetida hasta crear una obra artística, en piezas de papel de 9X9, tinta y en base a los colores blanco y negro, básicamente.

En Factótum creemos, como Karl Jung, que cualquier técnica que permita la concentración y el equilibrio tiene que ser considerada en el día a día para estar en disposición de dar lo mejor de nosotros mismos. Si os interesan más detalles sobre el método Zentangle, aquí!

Aseguramiento de riesgos: conocimiento y confianza…

Puede parecer evidente que cualquier proyecto y empresa asume riesgos al operar en los mercados, que pueden ser cubiertos fácilmente: impagos, errores o negligencias profesionales (del empresario o de uno de sus empleados), ciberataques, problemas con los productos o al expandirse a nuevos países, entre otros muchos.

La mayor parte de las empresas son PYMEs o autónomos que, al operar sin cobertura para éstos riesgos, pueden tener que afrontar el cierre del negocio.

Suele ser por desconocimiento y falta de confianza en las compañías de seguros por lo que muchas veces los empresarios dejan de contratar las pólizas más básicas, en la creencia de que pagarán durante años para no recibir cobertura cuando sea necesario. A veces ni siquiera recuerdan que no están protegidos!

Tan simple como tener presente que es fundamental consultar sin compromiso con un mediador o corredor de seguros, profesional independiente que realiza un estudio personalizado de la empresa para determinar cuáles son los riesgos reales que asume y cuál es la solución que más le conviene al empresario según sus necesidades particulares.

También es crucial revisar la cartera de seguros de tanto en tanto, aunque nuestra recomendación es hacerlo con carácter anual. Así como verificar que las pólizas que tenemos contratadas no pueden ser mejoradas en cobertura y precio ya que el sector es muy competitivo y ésto puede ser una fuente de ahorro de gastos fijos o recurrentes rápido.

Si éste post te ha recordado que tienes pendiente de revisar las amenazas de tu empresa, podemos ayudarte, así que contáctanos en info@factotum.barcelona y te acompañamos en el proceso. Seguro que ganarás en tranquilidad y, muy probablemente, ahorrarás costes.

Los peligros de la creatividad…

En éstas últimas semanas Factótum Consulting ha intervenido en diferentes casos relacionados con campañas creativas para clientes de distintos tamaños: el autónomo emprendedor que presta sus servicios desde un pequeño local en una calle sescundaria de un barrio de moda de la ciudad, la mediana empresa productora en una capital de provincia e incluso la multinacional de renombre que vende en (casi) todo el mundo.

El denominador común de las tres: el encargo de una campaña de márketing, publicidad, restyling… a agencias o creativos independientes de diseño, publicidad o comunicación. El pan de cada día.

En todos los casos, el mismo problema: el proveedor desarrolla una campaña brillante, interesante, correcta… Depende. Al presentarla al cliente, siempre la misma pregunta: ¿el logo de arriba, no os recuerda al de…? ¿no créeis que la identidad visual o la tipografía o los colores se parecen mucho a la/los de la marca…?

Y nos preguntamos si, en este mundo saturado de diseño, en el que es muy difícil encontrar nuevos nombres libres y con gancho comercial, los creativos no tienen todavía interiorizado que, antes de dar por buena una propuesta y presentarla al cliente, se debe pasar indefectiblemente por un último paso: verificar desde el punto de vista legal que la creación que van a proponer no infringe los derechos anteriores de un tercero.

En Factótum nos parece elemental que un experto mercantilista verifique los materiales finales desde el punto de vista del Derecho de la Propiedad Intelectual y la competencia desleal, por ejemplo, por la gravedad de las consecuencias que no hacerlo puede representar para el cliente.

Estamos seguros de que con este paso previo se evitaría la mala imagen del creativo o la agencia frente al cliente, perder tiempo rediseñando o retocando [sin tenerlo presupuestado, evidentemente] e invertir energía y recursos en reclamaciones o procedimientos judiciales sin sentido.