Acerca del doomscrolling o doomsurfing…

Otro neologismo aparecido a principios de la pandemia…

Doom en inglés significa “muerte” o “fatalidad” y scrolling o surfing es la acción de desplazarnos hacia abajo en las pantallas de nuestros dispositivos para ver las publicaciones de nuestros contactos en las redes sociales.

Diversos informes indican que desde el mes de marzo de 2020 se produjo un aumento del tiempo dedicado a nuestros dispositivos, también para informarnos [mejor, infoxicarnos] sobre la evolución, impacto y consecuencias del virus de la Covid-19 en el mundo.

Y eso, consecuencia de la tendencia natural de los humanos hacia las noticias negativas, impactó en nuestra salud mental y nos condicionó a nivel psicológico haciéndonos sentir ansiedad, depresión y/o aislamiento.

Los consejos para combatir el malestar que el doomscrolling nos provoca pasan por limitar el tiempo dedicado a navegar a través de noticias negativas y usar los dispositivos para cosas positivas, como estar en contacto con nuestro entorno.

Y en Factótum Consulting los hacemos nuestros y os los recomendamos…

El gatsbying…

El término proviene de la novela de F. Scott Fitzgerald El gran Gatsby, protagonizada por Leonardo DiCaprio.

El protagonista organizaba las mejores fiestas en su mansión, pero en realidad solo las celebraba para impresionar a su enamorada, Daisy.

Hoy en día se conoce como el hecho de postear en redes sociales publicaciones aparentemente dirigidas a todo el mundo pero enviando recordatorios subliminales y buscando la reacción de alguien en concreto, en lugar de enviar mensajes privados y recibir indiferencia o su silencio a cambio.

Es, al fin y al cabo, una nueva forma de comunicación y, como curiosidad [y porque en Factótum somos amantes del naming, claro], lo dejamos aquí apuntado…

Sobre el mansplaining…

Mansplaining” fue seleccionada para la lista de palabras del año 2010 del The New York Times, nominado término más creativo del mundo en 2012 por la American Dialect Society, añadido a la versión online del Oxford Dictionaries en 2014 y tiene entrada propia en la Wikipedia.

El término Mansplaining es un neologismo anglófono basado en la composición de las palabras “hombre” y “explicar”, que se define como “Explicar algo a alguien, generalmente un hombre a una mujer, de una manera considerada como condescendiente o paternalista”.

También se entiende como “explicar sin tener en cuenta el hecho de que la persona que está recibiendo la explicación sabe más sobre el tema que la persona que lo está explicando. Este comportamiento suele darse de forma habitual por parte de un hombre hacia una mujer”.

El éxito y propagación del término se explican porque define un fenómeno que millones de mujeres en el mundo conocen bien y padecen a menudo.

En resumen, con cierta frecuencia, las profesionales se encuentran en situaciones en que un colega les explica amablemente algo acerca de lo que ellas tienen más conocimientos, como si ellas no supieran tanto como él. Ello refuerza la tendencia que las mujeres tienen a autocuestionarse y a autosilenciarse y alimenta la idea de que el discurso de los profesionales es más solvente que el de sus colegas mujeres.

Y ello porque existe un estereotipo de género según el cual los hombres son normalmente más cultos o más inteligentes que las mujeres y porque las mujeres son educadas para ocultar lo que saben.

En Factótum Consulting coincidimos en lo acertado del término porque todos hemos vivido situaciones como éstas, con sorpresa y estupefacción.

Extraído del informe de CaixaBank y Wengage “Comunicación igualitaria. El reto de las relaciones interpersonales”. 1ª edición: 2018.

La importancia (real) de la Propiedad Intelectual…

La propiedad intelectual es el nombre genérico que reciben los diferentes derechos sobre las creaciones planificadas del individuo.

Entre ellos: las marcas (signos y/o palabras que identifican productos y servicios), los diseños (formas, apariencia estética de un producto), las patentes (producto o tecnología inventada o el beneficio que genera ese objeto) y los derechos de autor (software, programas y las ideas si se ordenan y difunden mediante un libro).

Una encuesta realizada por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Ueipo) en 2015 indicó que sólo el 9% de las pymes europeas tienen registrada su marca, fundamentalmente por desconocimiento sobre los derechos de PI y sus beneficios o riesgos que evitan.

Es una visión eurocéntrica que, sin embargo, probablemente empeore en algunas zonas del mundo, por lo que hay que estar siempre muy atentos a los activos de las empresas en las que trabajamos o por las que luchamos cada día.

El riesgo económico de no tener protegidos nuestros derechos y de infringir, incluso por desconocimiento, los de terceros es enorme y puede suponer el cierre del negocio por imposibilidad de hacer frente a las eventuales indemnizaciones, procedimientos judiciales, asesoramiento legal, etc.

Recordemos que un buen comerciante debe tener en orden, entre otros, sus activos de Propiedad Intelectual y revisarlos, por lo menos, anualmente (en función de nuevos lanzamientos, apertura de nuevos mercados, volumenes de venta,…). Es una de sus múltiples responsabilidades. Aunque estemos pensando en un autónomo.

En Factótum Consulting nos encanta auditar vuestras carteras o bien asesoraros sobre la mejor forma de proteger vuestras creaciones y productos allí dónde sea necesario. Ni más, ni menos… (info@factotum.barcelona).

Fases para financiar una Start up…

Las Start up suelen necesitar financiación para crecer y la primera fase, cuando solo existe una idea o un proyecto que todavía no ha visto la luz ni ha dado beneficios, se denomina “capital semilla” o “capital seed“.

En este momento, la vía que siguen los emprendedores es, además de los préstamos bancarios, la llamada “FFF” (acrónimo de “Family, Friends and Fools”) ya que se busca (y se suele encontrar!) capital en la familia o amigos, incluso con la entrada de “business angels”.

Una segunda fase, una vez la empresa está en marcha, el proyecto es ya real y ha empezado a obtener ingresos, se da con las conocidas como Series A y Series B, que tienen lugar para aumentar el capital de la empresa con la entrada de nuevos socios, cuyo objetivo es normalmente el retorno de su inversión. En este punto, los socios fundadores van a ver reducida su participación en la sociedad y comienza su dilución en la misma.

En las Series A la Start up se abre a otro tipo de inversores, ajenos al entorno familiar, a los círculos de confianza y a los “business angels”. En este momento, la empresa empieza a profesionalizarse y ya se han empezado a generar ingresos pero no beneficios. La cantidad que suele invertirse en la Serie A es de entre 1M€ y 5M€.

Una vez la empresa comienza a tener rentabilidad y el negocio ha comenzado a desarrollarse, la financiación se busca a través de una Serie B.

En este momento de la vida de la empresa, el objetivo es alcanzar el máximo crecimiento y expansión para generar o aumentar beneficios. Los inversores valoran la evolución de la Start  Up desde sus inicios, al equipo fundador, analizan a los competidores, la evolución de las ventas y distribución de los productos, los mercados de interés, así como los recursos de los que dispone la empresa. Se suelen invertir de 5M€ a 20M€.

La siguiente fase de financiación es la de las Series C, que es cuando se persigue un mayor desarrollo de la Start Up y la preparación para el “exit”: la adquisición o la salida a bolsa. La ronda de financiación en esta etapa es de a partir de los 20M€ en adelante, sin límite porque las empresas presentan un estado de crecimiento avanzado y generan grandes beneficios.

Si te encuentras en alguna de estas fases y quieres que te acompañemos, escríbenos a info@factotum.barcelona.

Zentangle® o la búsqueda de la paz interior…

Rick Roberts, instructor de yoga, y María Thomas, calígrafa, inventaron el método Zentangle cuando descubrieron que el acto de dibujar patrones abstractos con base en unas pocas reglas básicas era extremadamente meditativo.

Crearon la palabra zentangle, mezcla de meditación (zen) y enredar (en inglés, tangle), y la registraron en algunos países.

Como el mindfulness o colorear mandalas, crear zentangles es terapéutico porque favorece la creatividad, la diversión, la autoconfianza y la concentración mental, permite liberar el estrés, solucionar conflictos internos y externos, trabajar trastornos de atención y reflexionar.

Este método consiste en dibujar patrones abstractos (formas geométricas, curvas y líneas) de forma combinada y repetida hasta crear una obra artística, en piezas de papel de 9X9, tinta y en base a los colores blanco y negro, básicamente.

En Factótum creemos, como Karl Jung, que cualquier técnica que permita la concentración y el equilibrio tiene que ser considerada en el día a día para estar en disposición de dar lo mejor de nosotros mismos. Si os interesan más detalles sobre el método Zentangle, aquí!

Aseguramiento de riesgos: conocimiento y confianza…

Puede parecer evidente que cualquier proyecto y empresa asume riesgos al operar en los mercados, que pueden ser cubiertos fácilmente: impagos, errores o negligencias profesionales (del empresario o de uno de sus empleados), ciberataques, problemas con los productos o al expandirse a nuevos países, entre otros muchos.

La mayor parte de las empresas son PYMEs o autónomos que, al operar sin cobertura para éstos riesgos, pueden tener que afrontar el cierre del negocio.

Suele ser por desconocimiento y falta de confianza en las compañías de seguros por lo que muchas veces los empresarios dejan de contratar las pólizas más básicas, en la creencia de que pagarán durante años para no recibir cobertura cuando sea necesario. A veces ni siquiera recuerdan que no están protegidos!

Tan simple como tener presente que es fundamental consultar sin compromiso con un mediador o corredor de seguros, profesional independiente que realiza un estudio personalizado de la empresa para determinar cuáles son los riesgos reales que asume y cuál es la solución que más le conviene al empresario según sus necesidades particulares.

También es crucial revisar la cartera de seguros de tanto en tanto, aunque nuestra recomendación es hacerlo con carácter anual. Así como verificar que las pólizas que tenemos contratadas no pueden ser mejoradas en cobertura y precio ya que el sector es muy competitivo y ésto puede ser una fuente de ahorro de gastos fijos o recurrentes rápido.

Si éste post te ha recordado que tienes pendiente de revisar las amenazas de tu empresa, podemos ayudarte, así que contáctanos en info@factotum.barcelona y te acompañamos en el proceso. Seguro que ganarás en tranquilidad y, muy probablemente, ahorrarás costes.

Los peligros de la creatividad…

En éstas últimas semanas Factótum Consulting ha intervenido en diferentes casos relacionados con campañas creativas para clientes de distintos tamaños: el autónomo emprendedor que presta sus servicios desde un pequeño local en una calle sescundaria de un barrio de moda de la ciudad, la mediana empresa productora en una capital de provincia e incluso la multinacional de renombre que vende en (casi) todo el mundo.

El denominador común de las tres: el encargo de una campaña de márketing, publicidad, restyling… a agencias o creativos independientes de diseño, publicidad o comunicación. El pan de cada día.

En todos los casos, el mismo problema: el proveedor desarrolla una campaña brillante, interesante, correcta… Depende. Al presentarla al cliente, siempre la misma pregunta: ¿el logo de arriba, no os recuerda al de…? ¿no créeis que la identidad visual o la tipografía o los colores se parecen mucho a la/los de la marca…?

Y nos preguntamos si, en este mundo saturado de diseño, en el que es muy difícil encontrar nuevos nombres libres y con gancho comercial, los creativos no tienen todavía interiorizado que, antes de dar por buena una propuesta y presentarla al cliente, se debe pasar indefectiblemente por un último paso: verificar desde el punto de vista legal que la creación que van a proponer no infringe los derechos anteriores de un tercero.

En Factótum nos parece elemental que un experto mercantilista verifique los materiales finales desde el punto de vista del Derecho de la Propiedad Intelectual y la competencia desleal, por ejemplo, por la gravedad de las consecuencias que no hacerlo puede representar para el cliente.

Estamos seguros de que con este paso previo se evitaría la mala imagen del creativo o la agencia frente al cliente, perder tiempo rediseñando o retocando [sin tenerlo presupuestado, evidentemente] e invertir energía y recursos en reclamaciones o procedimientos judiciales sin sentido.

Procrastinar o precrastinar…?

Hará un par de años [probablemente sean más…] apareció en nuestro vocabulario una palabra difícil de pronunciar, recordar y escribir: procrastinar. Probablemente procedente del mundo anglosajón, especialmente el de los negocios que tanto nos influye al resto del mundo.

Es una palabra perfecta para definir la forma de actuar de quienes demoran y aplazan la toma de decisión sobre algún asunto o la ejecución de una tarea. Es una definición libre que proponemos desde Factótum Consulting y hay muchas otras. Y su uso se extendió y popularizó.

En el otro extremo, procedente del latín y no usado todavía, nos encontraríamos con un nuevo vocablo: precrastinar. Un neologismo que no sabemos si acabaremos por aceptar en nuestro vocabulario de uso común.

Esta palabra encajaría para describir a aquellas personas que precipitan sus decisiones o las adoptan sin hacer grandes análisis previos, siguiendo su impulso y avanzando en lo que consideran más adecuado o interesante.

Una palabra no es mejor que la otra, ni la forma de ser de alguien: solo definen uno de los elementos del patrón de la personalidad de cada uno. Hay mucos más. Si os interesa seguir explorando el tema, podéis empezar por aquí mismo! La personalidad humana se está investigando por lo menos desde inicios del sigo XX!

La gestión del tiempo desde marzo de 2020…

El 13 de marzo de 2020 la actividad se detuvo oficialmente en España y casi en el resto del mundo, aunque a diferentes velocidades según los continentes. La economía, el comercio, los servicios, las relaciones sociales: detenidos drástica y radicalmente, sin información sobre la verdadera importancia y poder del enemigo, que era desconocido e invisible, ni tampoco sobre la duración estimada del parón.

Los políticos tomaron el control y trataron de coordinarse; los medios de comunicación fueron portavoces de la confusión y el terror 24/24; las bolsas entraron en pánico; las empresas [grandes o pequeñas, micro o los autónomos] cerraron y el mundo que conocíamos y en el que nos movíamos con relativa facilidad desapareció delante de nuestra mirada incrédula y asustada. Cerraron los aeropuertos y la actividad turística ha caído ifras testimoniales inferiores al 20%. A día de hoy, según las cifras oficiales, han fallecido en la pandemia 905.000 personas en todo el mundo.

Nada de lo dicho hasta ahora es nuevo pero resulta útil para comprender que, todas las personas en activo que no fueron declaradas afectas a una actividad esencial [sanidad, determinados servicios, alimentación, gran consumo], se vieron obligadas a permanecer y confinarse en sus casas, aislados, cumpliendo un toque de queda solo franqueable para el cuidado de mayores, menores y/o animales y la compra de alimentos. Obligación legal establecida bajo sanción en caso de incumplimiento.

En 24 horas, el mismo 14 de marzo, la gran mayoría de empresas y prestadores de servicios digitalizaron su vida y fueron capaces de crear reuniones virtuales y telemáticas de calidad para interesarse por el estado de salud de sus equipos y familiares y para avanzar asuntos en curso o arrancar otros proyectos que se podían comenzar desde los escritorios de cualquier lugar, siempre que hubiera un profesional pensando. De cualquier sector, en alguna parte. Los que eran capaces de trabajar desde bares, aviones o trenes, coches y sofás demostraron que el teletrabajo no solo era posible si no que ofrecía bondades y ventajas que muchos venían esforzándose en negar e incluso esconder.

España se digitalizó y se virtualizó y todos comenzamos a pensar. Una de las consecuencias es que desde el pasado mes de marzo a junio se incrementaron las solicitudes de patente y modelos de utilidad en España en un 15%.

La fuerza de 7.550.000.000 personas en todo el mundo mejorando, ideando, puliendo y creando se verá en breve, cuando tomemos consciencia del cambio de era que la Covid-19 ha supuesto para la humanidad. Porque no solo la indústria farmacéutica y de la sanidad está trabajando contra reloj. Todos los sectores necesitarán reinventarse y adaptarse a lo que ha de venir, una vez mueran negocios “tradicionales” que son hoy absolutamente inviables e insostenibles, en especial el pequeño comercio. Deberemos redimensionar nuestros negocios y nuestros hábitos. Hemos vivido un verano sin grandes viajes y desplazamientos de proximidad.

Cambiarán nuestros horarios y nuestras casas. El parque inmobiliario de las grandes ciudades se está transformando y se están rehabilitando viviendas en busca de mayor confort, se producen mudanzas persiguiendo más espacio, ahorraremos horas de desplazamientos, ganaremos tiempo hábil [para nosotros? para nuestras familias?] y la ecología saldrá reforzara regalándonos un aire más respirable. También han cambiado profundamente nuestros hábitos de consumo y el apego al ecommerce, en el que creemos y no deja de crecer. Lo veremos en nuevas start ups que están arrancando proyectos a pesar de la situación o como consecuencia de ella.

Desde Factótum Consulting hemos tomado consciencia de la importancia del tiempo y de su gestión. Estamos trabajando en un nuevo proyecto para responder con nuestros medios a la nueva era. Esperamos volver pronto con avances relevantes. Porque somos una consultoría estratégica que busca resultados.