Procrastinar o precrastinar…?

Hará un par de años [probablemente sean más…] apareció en nuestro vocabulario una palabra difícil de pronunciar, recordar y escribir: procrastinar. Probablemente procedente del mundo anglosajón, especialmente el de los negocios que tanto nos influye al resto del mundo.

Es una palabra perfecta para definir la forma de actuar de quienes demoran y aplazan la toma de decisión sobre algún asunto o la ejecución de una tarea. Es una definición libre que proponemos desde Factótum Consulting y hay muchas otras. Y su uso se extendió y popularizó.

En el otro extremo, procedente del latín y no usado todavía, nos encontraríamos con un nuevo vocablo: precrastinar. Un neologismo que no sabemos si acabaremos por aceptar en nuestro vocabulario de uso común.

Esta palabra encajaría para describir a aquellas personas que precipitan sus decisiones o las adoptan sin hacer grandes análisis previos, siguiendo su impulso y avanzando en lo que consideran más adecuado o interesante.

Una palabra no es mejor que la otra, ni la forma de ser de alguien: solo definen uno de los elementos del patrón de la personalidad de cada uno. Hay mucos más. Si os interesa seguir explorando el tema, podéis empezar por aquí mismo! La personalidad humana se está investigando por lo menos desde inicios del sigo XX!

La gestión del tiempo desde marzo de 2020…

El 13 de marzo de 2020 la actividad se detuvo oficialmente en España y casi en el resto del mundo, aunque a diferentes velocidades según los continentes. La economía, el comercio, los servicios, las relaciones sociales: detenidos drástica y radicalmente, sin información sobre la verdadera importancia y poder del enemigo, que era desconocido e invisible, ni tampoco sobre la duración estimada del parón.

Los políticos tomaron el control y trataron de coordinarse; los medios de comunicación fueron portavoces de la confusión y el terror 24/24; las bolsas entraron en pánico; las empresas [grandes o pequeñas, micro o los autónomos] cerraron y el mundo que conocíamos y en el que nos movíamos con relativa facilidad desapareció delante de nuestra mirada incrédula y asustada. Cerraron los aeropuertos y la actividad turística ha caído ifras testimoniales inferiores al 20%. A día de hoy, según las cifras oficiales, han fallecido en la pandemia 905.000 personas en todo el mundo.

Nada de lo dicho hasta ahora es nuevo pero resulta útil para comprender que, todas las personas en activo que no fueron declaradas afectas a una actividad esencial [sanidad, determinados servicios, alimentación, gran consumo], se vieron obligadas a permanecer y confinarse en sus casas, aislados, cumpliendo un toque de queda solo franqueable para el cuidado de mayores, menores y/o animales y la compra de alimentos. Obligación legal establecida bajo sanción en caso de incumplimiento.

En 24 horas, el mismo 14 de marzo, la gran mayoría de empresas y prestadores de servicios digitalizaron su vida y fueron capaces de crear reuniones virtuales y telemáticas de calidad para interesarse por el estado de salud de sus equipos y familiares y para avanzar asuntos en curso o arrancar otros proyectos que se podían comenzar desde los escritorios de cualquier lugar, siempre que hubiera un profesional pensando. De cualquier sector, en alguna parte. Los que eran capaces de trabajar desde bares, aviones o trenes, coches y sofás demostraron que el teletrabajo no solo era posible si no que ofrecía bondades y ventajas que muchos venían esforzándose en negar e incluso esconder.

España se digitalizó y se virtualizó y todos comenzamos a pensar. Una de las consecuencias es que desde el pasado mes de marzo a junio se incrementaron las solicitudes de patente y modelos de utilidad en España en un 15%.

La fuerza de 7.550.000.000 personas en todo el mundo mejorando, ideando, puliendo y creando se verá en breve, cuando tomemos consciencia del cambio de era que la Covid-19 ha supuesto para la humanidad. Porque no solo la indústria farmacéutica y de la sanidad está trabajando contra reloj. Todos los sectores necesitarán reinventarse y adaptarse a lo que ha de venir, una vez mueran negocios “tradicionales” que son hoy absolutamente inviables e insostenibles, en especial el pequeño comercio. Deberemos redimensionar nuestros negocios y nuestros hábitos. Hemos vivido un verano sin grandes viajes y desplazamientos de proximidad.

Cambiarán nuestros horarios y nuestras casas. El parque inmobiliario de las grandes ciudades se está transformando y se están rehabilitando viviendas en busca de mayor confort, se producen mudanzas persiguiendo más espacio, ahorraremos horas de desplazamientos, ganaremos tiempo hábil [para nosotros? para nuestras familias?] y la ecología saldrá reforzara regalándonos un aire más respirable. También han cambiado profundamente nuestros hábitos de consumo y el apego al ecommerce, en el que creemos y no deja de crecer. Lo veremos en nuevas start ups que están arrancando proyectos a pesar de la situación o como consecuencia de ella.

Desde Factótum Consulting hemos tomado consciencia de la importancia del tiempo y de su gestión. Estamos trabajando en un nuevo proyecto para responder con nuestros medios a la nueva era. Esperamos volver pronto con avances relevantes. Porque somos una consultoría estratégica que busca resultados.

El interiorismo corporativo

Los emprendedores nos esforzamos en crear un negocio alrededor de productos funcionales y bellos, que desarrollan servicios profesionales rigurosos o que intermedian con amabilidad y trato exquisito. ¡Tenemos que diferenciarnos de nuestra competencia!

También buscamos posicionarnos en entornos relacionados con la calidad, el orden y el prestigio para que nuestra imagen de marca genere confianza y transmita eficiencia.

Por eso, es crucial cuidar todos los detalles, desde la identidad corporativa hasta el merchandising y las presentaciones pasando por la imagen exterior de nuestro equipo humano y nuestro dress code.

A menudo se olvida el espacio en el que trabajamos y recibimos a nuestros clientes, como si fuera un tema menor. El dinero hay que administrarlo y es frecuente que siempre existan otras inversiones más urgentes y necesarias. Nada más importante que convencer de que somos personas serias, confiables y honestas, cuidadosas y ordenadas, que transmitir esos valores desde los uniformes laborales, los dosieres o la documentación contable e incluso el interiorismo y estilismo de nuestras oficinas o despachos.

Mobiliario en buen estado, atemporal o siguiendo las tendencias, el pintado regular de puertas y paredes para reflejar limpieza o la mejora de la distribución de los valiosos metros cuadrados de nuestro imperio, como dicen los británicos para referirse a su lugar de trabajo, son fundamentales para los emprendedores y lo dicen todo de nosotros. La estética cuidada es un código silencioso y nuestra carta de presentación.

Desde Factótum Consulting os recomendamos cuidar la imagen que proyectáis al exterior porque el interiorismo es mucho más que un simple detalle y comunica nuestra filosofía sin darnos cuenta.

El naming

Cuando surge la idea de negocio y se desarrolla y se construye un nuevo proyecto con un equipo de personas implicadas en su éxito, a veces se pospone la toma de decisión sobre el nombre con el que se va a comercializar y dar a conocer esa idea, el proyecto y el producto o servicio.

Es obvia la importancia de la marca comercial (y la conveniencia de protegerla, como a toda la propiedad intelectual, adecuadamente) y en ocasiones algo tan concreto puede suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso de una start-up, la proyección futura del negocio o su cierre. Porque es mucho más que un detalle…

A veces la elección del nombre viene dada por casualidad o por los juegos de palabras usados por los emprendedores en los infinitos brainstormings que se desarrollan durante la fase de ideación del proyecto. Otras veces encontrarlo puede convertirse en una pesadilla, demorarse en el tiempo y ser un bullet point eterno en las listas del “to do”.

El proceso del naming requiere mentes acostumbradas a y entrenadas para elegir y decidir las palabras que mejor resumen una filosofía, la funcionalidad de un producto, las bondades de un servicio o los valores de un equipo, por ejemplo.

En Factótum Consulting tenemos experiencia demostrada en la creación y desarrollo de numerosas marcas de éxito y nos encanta vivir con nuestros clientes el complejo proceso para terminar con un entusiasmado: “¡Ya está! ¡lo tenemos!”.

El mentoring

En las múltiples definiciones de mentoring se repiten dos conceptos: “relación de ayuda” y “ofrecimiento de consejos, información o guía” entre el mentor y el mentorando (o mentee).

Tanto en la esfera privada como en la profesional, el mentor (un directivo, empresario o profesional con experiencia y madurez) enseña y aconseja, convirtiéndose en modelo, consejero, inspiración y estímulo de otra persona.

El mentor se compromete, dedica tiempo, conocimientos y esfuerzo a que el mentorando desarrolle su potencial y sus habilidades en base a una relación de confianza mútua. El mentoring es una técnica compleja y no es muchas cosas: ni un curso o coaching ni un servicio de consultoría o un proyecto.

El mentor acostumbra a ayudar a su mentorando a establecer unos objetivos y le acompaña durante el camino para alcanzarlos, mediante el apoyo directo y la escucha empática, así como a través de la transferencia de conocimientos y experiencias propias.

En Factótum Consulting podemos ayudarte a desarrollar tu potencial para obtener tu mejor yo tanto a nivel personal como profesional. Nos adaptaremos a tu perfil y a tus necesidades para definir de manera simple y eficaz los objetivos que alcanzaremos juntos de la forma y en el plazo que vamos a determinar conjuntamente.

Los emprendedores y el networking

Hemos hablado de la soledad de los emprendedores (aqui el post: https://www.factotum.barcelona/la-soledad-del-emprendedor/) y es una sensación que nos va a acompañar hasta que tengamos equipo.

Para poder encontrar compañeros para el camino habrá que salir de casa, del coworking o del despacho y buscarlos. Porque es improbable que vengan a por ti.

Tendrás que buscar a tus pares allá dónde suelen estar: en conferencias, talleres, presentaciones, desayunos y todo tipo de formaciones, tanto públicas como privadas.

No te quedes encerrado. Es importante tener con quien compartir ideas, confirmar si lo que hacemos va bien encaminado y hablar de proyectos.

En Factótum Consulting también podemos hacerlo. Nuestro equipo tiene perfiles para cualquier tipo de proyecto y estaremos encantados de escuchar y diseñar soluciones a medida de cada duda que surja.

¿Cómo hago el primer pedido?

Trabajemos con la hipótesis de que, después de todos los esfuerzos y del tiempo dedicado a arrancar el proyecto, llega el primer pedido. Imaginemos que hablamos de un pedido internacional en el que están involucrados un proveedor y un cliente final, ambos de países terceros y diferentes.

Momento de felicidad pura.

Y de dudas y gestiones a realizar a contrareloj. Porque cuanto más nos apresuremos a servir y cerrar la operación por completo, antes ingresaremos el montante total en nuestra cuenta. Por tanto, hay que imprimir tanta prisa como sea posible.

Habrá que pensar en tipos de cambio, agentes de aduana, seguros, representantes, cartas de crédito, facturas, comisiones, períodos de pago y de servicio, BLs y otras muchas cosas que seguramente no te sean familiares.

Desde Factótum Consulting te recomendamos que no arriesgues y que te pongas en manos de expertos para que la primera operación de tu empresa sea un éxito. Es el principio de un largo camino que hay que consolidar a cada paso.

¿De verdad es eficiente que el emprendedor se dedique a llevar su propia contabilidad?

El emprendedor tiene mucho en lo que pensar. Y listas de asuntos que preparar y documentos que elaborar. Hay que madurar el proyecto, buscar financiación, encontrar compañeros de viaje, incluso oficina, proveedores y vender, además de supervisar la logística y que los clientes paguen.

Depende del momento en el que se encuentre nuestra start up, evidentemente. Pero no es recomendable, por ineficiente, es que el emprendedor dedique su tiempo a algo tan alejafo de su proyecto como es la vigilancia de los plazos para liquidar impuestos, de la empresa o del empresario como persona física.

Es crucial destinar el tiempo a tareas que aporten valor añadido. De verdad rellenar formularios lo es?

En Factótum Consulting podemos ocuparnos de las tareas administrativas y contables, además del asesoramiento integral fiscal, laboral y jurídico. Para que te ocupes de lo realmente importante: hacer crecer tu proyecto!

Estoy emprendiendo y no sé cómo organizarme: autónomo o S.L.?

En Factótum Consulting nos encontramos en ocasiones con emprendedores que han decidido comenzar la aventura mediante una sociedad limitada.

Sin dejar de ser correcto, esta elección presenta algunos inconvenientes frente a la de la figura del autónomo que acaba de sufrir importantes cambios a partir de la entrada en vigor el día 1 de enero de 2018 de la Ley de Reformas urgentes del Trabajo Autónomo.

Existen otras formas de organizarse, en función de cada caso, como las sociedades anónimas, cooperativas, sociedad limitada nueva empresa, laboral o profesional, por ejemplo.

Desde Factótum Consulting os recomendamos consultar a expertos antes de comenzar con las gestiones que correspondan. Existe una solución para cada proyecto concreto y es conveniente comentar todos los elementos a considerar para que puedan aconsejarnos cuál es el más eficiente para el nuestro.

El difícil arte de vender…

La profesión de vendedor está poco reconocida.

No existe conciencia de su importancia ni del hecho de que la venta se realiza continuamente a nuestro alrededor y de que la gran mayoría de nosotros ejercemos de vendedores a diario: desde la propuesta del camarero de añadir algo al café del desayuno en un bar, pasando por la oferta de algún complemento que recibimos del cajero en la gasolinera, o la sugerencia de probar alguna crema nueva en la farmacia y sobretodo en tiendas de alimentación, mercados o por parte de los dependientes de la sección de frescos en los supermercados.

Es una profesión pero hay mucho intrusismo y mucho amateur.

Es sabido que muchos nuevos proyectos empresariales fracasan antes de los cuatro años desde su fundación. Enseguida los empresarios se dan cuenta de que algo muy importante falla en su proyecto: las ventas.

Han creado un producto magnífico o diseñado un servicio novedoso, con gran esfuerzo, y han conseguido producirlo o poder prestarlo. Sin embargo, pasan los meses y no saben cómo llegar a los clientes y que se lo compren.

En Factótum Consulting trabajamos acompañando a nuestros clientes para superar esta situación, diseñando soluciones comerciales a medida de cada necesidad y vemos con ellos los resultados.