El namig

Cuando surge la idea de negocio y se desarrolla y se construye un nuevo proyecto con un equipo de personas implicadas en su éxito, a veces se pospone la toma de decisión sobre el nombre con el que se va a comercializar y dar a conocer esa idea, el proyecto y el producto o servicio.

Es obvia la importancia de la marca comercial (y la conveniencia de protegerla, como a toda la propiedad intelectual, adecuadamente) y en ocasiones algo tan concreto puede suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso de una start-up, la proyección futura del negocio o su cierre. Porque es mucho más que un detalle…

A veces la elección del nombre viene dada por casualidad o por los juegos de palabras usados por los emprendedores en los infinitos brainstormings que se desarrollan durante la fase de ideación del proyecto. Otras veces encontrarlo puede convertirse en una pesadilla, demorarse en el tiempo y ser un bullet point eterno en las listas del “to do”.

El proceso del naming requiere mentes acostumbradas a y entrenadas para elegir y decidir las palabras que mejor resumen una filosofía, la funcionalidad de un producto, las bondades de un servicio o los valores de un equipo, por ejemplo.

En Factótum Consulting tenemos experiencia demostrada en la creación y desarrollo de numerosas marcas de éxito y nos encanta vivir con nuestros clientes el complejo proceso para terminar con un entusiasmado: “¡Ya está! ¡lo tenemos!”.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *