Procrastinar o precrastinar…?

Hará un par de años [probablemente sean más…] apareció en nuestro vocabulario una palabra difícil de pronunciar, recordar y escribir: procrastinar. Probablemente procedente del mundo anglosajón, especialmente el de los negocios que tanto nos influye al resto del mundo.

Es una palabra perfecta para definir la forma de actuar de quienes demoran y aplazan la toma de decisión sobre algún asunto o la ejecución de una tarea. Es una definición libre que proponemos desde Factótum Consulting y hay muchas otras. Y su uso se extendió y popularizó.

En el otro extremo, procedente del latín y no usado todavía, nos encontraríamos con un nuevo vocablo: precrastinar. Un neologismo que no sabemos si acabaremos por aceptar en nuestro vocabulario de uso común.

Esta palabra encajaría para describir a aquellas personas que precipitan sus decisiones o las adoptan sin hacer grandes análisis previos, siguiendo su impulso y avanzando en lo que consideran más adecuado o interesante.

Una palabra no es mejor que la otra, ni la forma de ser de alguien: solo definen uno de los elementos del patrón de la personalidad de cada uno. Hay mucos más. Si os interesa seguir explorando el tema, podéis empezar por aquí mismo! La personalidad humana se está investigando por lo menos desde inicios del sigo XX!

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